La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad no es solo una innovación tecnológica, sino un “tsunami” que obliga a repensar las bases del sistema educativo. Esta fue la principal conclusión del profesor Abdeljalil Akkari, director del Grupo de Investigación sobre Dimensiones Internacionales de la Educación de la Universidad de Ginebra, durante su reciente conferencia magistral en la inauguración del año académico del Doctorado en Educación de la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Según el experto, la IA no es una opción, sino una realidad que “nos va a obligar a enseñar de forma diferente”. Este cambio implica transitar desde un modelo basado en la memorización hacia uno centrado en el desarrollo de habilidades superiores.
El fin de la memorización y el inicio del pensamiento crítico
El profesor Akkari argumenta que, dado que la IA puede procesar y entregar información de manera instantánea, el rol de la escuela ya no puede ser la mera transmisión de conocimientos. El nuevo enfoque debe centrarse en enseñar a las y los estudiantes a formular buenas preguntas, pensar críticamente, verificar la información y colaborar. La IA libera tiempo para que docentes y alumnos se dediquen a tareas de mayor complejidad cognitiva.
Las promesas de la IA: Personalización y apoyo docente
El académico destacó el enorme potencial de la IA para mejorar la experiencia educativa, señalando beneficios como:
- Aprendizaje personalizado: La capacidad de la IA para crear itinerarios educativos adaptados al ritmo y las necesidades de cada estudiante.
- Apoyo a la labor docente: La automatización de tareas administrativas, como la planificación o la evaluación, permite que las y los profesores dediquen más tiempo a la interacción directa y el acompañamiento de sus estudiantes.
- Mayor accesibilidad: Herramientas como la traducción en tiempo real facilitan el aprendizaje para estudiantes de diferentes orígenes lingüísticos o con necesidades educativas especiales.
Los desafíos críticos: Sesgos, equidad y privacidad
A pesar de sus ventajas, el profesor Akkari advirtió sobre los riesgos que deben ser gestionados por los líderes educativos. Los principales desafíos son:
- Sesgos y estereotipos: Las herramientas de IA, al ser entrenadas con datos existentes, pueden reproducir y amplificar sesgos de género, sociales o raciales presentes en la sociedad.
- Brecha digital: La implementación de la IA podría profundizar la desigualdad entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no.
- Privacidad de datos: La recopilación masiva de información por parte de las plataformas de IA representa un riesgo significativo para la privacidad de estudiantes y docentes.
- Integridad académica: El uso de la IA para generar textos plantea un nuevo y complejo desafío en la prevención del plagio.
El rol irremplazable del docente y la urgencia de la formación
Para Akkari, la conclusión no es reemplazar a los humanos, sino potenciar su rol. El aula debe convertirse en un espacio de “humanidad”, donde la interacción social y el desarrollo emocional sean prioritarios.
Para ello, es urgente que los sistemas educativos inviertan en la formación docente, no solo para enseñar a usar las herramientas, sino para comprender sus implicancias pedagógicas y éticas. Asimismo, es fundamental que los establecimientos desarrollen políticas claras sobre el uso de la IA, estableciendo un marco regulatorio que proteja a la comunidad y garantice un uso equitativo y responsable de esta nueva tecnología.