OPINIÓN | Cuando dejar la administración en manos inexpertas le cuesta el colegio

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OPINIÓN | Cuando dejar la administración en manos inexpertas le cuesta el colegio

Por Jonathan Crespo, CEO Fundador de Numerus

Hay una conversación que tengo con sostenedores de colegios con más frecuencia de la que quisiera. Comienza siempre igual: con un problema financiero que ya no tiene solución fácil. Remuneraciones mal liquidadas durante años, subvenciones del Estado usadas sin registro claro, contratos laborales que nadie revisó, y estados financieros que nunca fueron ordenados para resistir una auditoría. Y al fondo de todo, la misma causa: la administración del colegio quedó en manos de personas que no tenían la formación ni las herramientas para hacerlo bien.

No es negligencia. Es un modelo que se quedó atrás. Durante mucho tiempo, los colegios chilenos pudieron operar con equipos administrativos pequeños, procesos informales y poca supervisión externa. Ese tiempo terminó.

La Superintendencia de Educación fiscaliza con más profundidad, el Mineduc exige transparencia en el uso de subvenciones, la Dirección del Trabajo vigila el cumplimiento de la carrera docente y los contratos de todos los estamentos, y el SII no perdona errores contables. El entorno regulatorio creció en complejidad, y los equipos internos de muchos colegios no crecieron con él.

“Un sostenedor que no sabe con certeza cuánto gasta, cómo usa los recursos del Estado y si sus contratos son correctos, no está administrando su colegio: está apostando con él.”

La solución no es contratar más personal interno. Es cambiar el modelo. Los colegios que han dado el paso hacia una asesoría técnica externa especializada en educación no solo han mejorado su operación: han transformado su relación con la información. Tienen las remuneraciones al día, conocen sus costos reales por nivel educativo, y operan con la tranquilidad de quien sabe que cada decisión está respaldada por datos correctos.

Pero ese es solo el primer paso. Lo que se viene para el sistema educativo chileno es un estándar más alto: estados financieros preparados bajo NIIF PYME y auditados por terceros independientes. Chile adoptó recientemente la NAGA para Entidades Menos Complejas (EMC), norma que establece los requisitos de auditoría para organizaciones como las fundaciones y corporaciones educacionales. El mensaje es claro: los recursos del Estado que los colegios reciben como subvención deben poder acreditarse con información confiable, estructurada y verificable.

Los directorios de fundaciones y corporaciones necesitan esa información para tomar decisiones. La Superintendencia de Educación la va a requerir. Y los colegios que no estén preparados van a enfrentar observaciones, sumarios y sanciones que hoy son evitables.

El momento de actuar no es cuando llegue la fiscalización. Es hoy, cuando todavía hay tiempo de construir bien. Los sostenedores que den este paso no solo van a proteger su institución: van a liderar la transformación administrativa que el sistema educativo chileno necesita con urgencia. En Numerus estamos listos para acompañarlos.

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