En Chile, existen aulas donde el silencio del desierto, el murmullo de los valles cordilleranos o la bruma del mar austral son los compañeros cotidianos de clase. En estos lugares, la figura del unidocente emerge no solo como un educador, sino como un pilar fundamental de la comunidad y un representante del Estado en los territorios más aislados del país.
Con el objetivo de visibilizar esta labor, el Ministerio de Educación ha estrenado la serie documental “Profes del fin del mundo: Unidocentes”, una producción de cuatro capítulos que recorre Chile para retratar la vocación de quienes enseñan simultáneamente a niños y niñas de distintas edades en una misma sala.
Cuatro historias, una misma convicción
La serie nos traslada a realidades geográficas extremas donde la educación es un acto de resistencia y cariño:
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En Moquella (Camiña): La maestra Beatriz Tapia educa a 12 estudiantes integrando la cosmovisión aymara y el patrimonio local en su enseñanza.
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En Monte Patria (Coquimbo): Eduardo Pérez continúa una tradición familiar de maestros rurales, liderando una escuela de seis niños entre viñedos y cerros.
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En Petorca (Valparaíso): El profesor Andrés Gallardo acompaña a sus únicos dos estudiantes en caminatas de 5 kilómetros para asegurar que la geografía no limite sus oportunidades.
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En Isla Toto (Aysén): La profesora Soledad Ubilla recibe cada mañana a niños que llegan en bote, enseñando en un entorno donde la escuela y la posta son los únicos vínculos con el resto del país.
La realidad de la escuela unidocente en cifras
Lejos de ser casos aislados, las escuelas unidocentes conforman un universo vital para la cobertura educacional en Chile. Según datos del Centro de Estudios del Mineduc:
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928 docentes desempeñan esta labor en todo el territorio.
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El 66,5% son mujeres, liderando la educación en los puntos más críticos de la geografía nacional.
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El 76,6% de estos establecimientos se encuentra en zonas rurales.
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Las regiones con mayor presencia de estas escuelas son Coquimbo, Los Lagos y La Araucanía.
No renunciar a educar
Inspirados en el legado de Gabriela Mistral, estos más de 900 profesionales sostienen el derecho al aprendizaje donde otros no llegan. La serie documental no solo es un registro de su trabajo, sino un recordatorio de que la calidad educativa también reside en la capacidad de adaptar el aula a la realidad del estudiante, sin importar cuán lejos esté del mapa urbano.
La serie se estrena entre el 8 y el 22 de febrero a través de las plataformas de redes sociales del Ministerio de Educación. Te invitamos a ver la serie en este enlace.