Todo lo que necesitas saber sobre el Sistema Único de Evaluación Docente

Asesoría
Todo lo que necesitas saber sobre el Sistema Único de Evaluación Docente

La Ley 21.625 marca un hito en el sistema educativo chileno, buscando equilibrar la exigencia con el apoyo necesario para que los docentes puedan desarrollarse profesionalmente y ofrecer una educación de calidad. La clave del éxito de esta nueva legislación radica en su correcta implementación y en el compromiso de todos los actores educativos para adaptarse a estos cambios de manera positiva y constructiva. 

En el reciente escenario educativo chileno, la promulgación de la Ley 21.625 ha traído consigo significativos cambios en el sistema de evaluación y desarrollo profesional docente. Esta legislación, que crea el Sistema Único de Evaluación Docente, tiene como objetivo central la mejora continua del desarrollo profesional de los educadores mediante el acceso a formaciones pertinentes y adecuadas a sus necesidades y etapas de desarrollo.

Principales cambios y beneficios
La Ley 21.625 reemplazó el doble sistema de evaluación que existía desde 2016, el cual sobrecargaba a los docentes de establecimientos municipales y de Servicios Locales de Educación (SLEP) con múltiples evaluaciones. Ahora, se unifica en un solo sistema, simplificando el proceso y reduciendo la carga administrativa y emocional sobre los docentes.

Para los profesionales en los tramos Avanzado, Experto I y Experto II, que previamente no estaban obligados a evaluarse, la nueva ley introduce opciones flexibles para la mejora profesional. Estos educadores pueden elegir entre:

  1. Rendir y aprobar instrumentos de evaluación como el Portafolio y la ECEP.
  2. Participar en cursos de formación pertinentes a sus funciones.
  3. Involucrarse en actividades de la Red de Maestros de Maestros a través de un Programa de Participación Activa.
  4. Ejercer como mentores para docentes principiantes en programas de inducción y mentoría.
  5. La no participación en alguna de estas opciones resultará en la pérdida del componente fijo de la asignación de tramo, aunque no perderán el tramo alcanzado.

Infografía cpeip.cl

Acompañamiento y desarrollo profesional
La Ley 21.625 refuerza el acompañamiento y el desarrollo profesional a nivel local, estableciendo como ámbitos de acción prioritarios el acompañamiento a docentes principiantes que se desempeñan dentro de los primeros cuatro años de ejercicio profesional y a docentes que se encuentran en los tramos Inicial y Temprano que no han logrado progresar en el Sistema de Reconocimiento y Promoción. El objetivo es apoyarlos para que puedan alcanzar al menos el tramo Avanzado.

Además, los Programas de Participación Activa (PPA) desarrollados por docentes pertenecientes a la Red de Maestros de Maestros se enfocarán en el desarrollo de capacidades y el avance en el desarrollo profesional a través del acompañamiento y trabajo colaborativo entre pares.

Evaluación en el tramo de acceso
La Ley 20.903 permite asignar transitoriamente a docentes al tramo “Acceso” del Sistema de Desarrollo Profesional Docente. Con la Ley 21.625, los/as docentes en dicho tramo deberán rendir los instrumentos de evaluación en los siguientes plazos:

  • Año 2027: 1 año o menos en Acceso.
  • Año 2026: entre 1 y 2 años en Acceso.
  • Año 2025: entre 2 y 3 años en Acceso.
  • Año 2024: 3 años o más en Acceso.

Es importante señalar que si estos docentes no rinden los instrumentos en un plazo máximo de cuatro años desde su ingreso al sistema, serán asignados al tramo “Inicial”.

Derecho a la inducción
La inducción es un derecho y consiste en un proceso formativo que tiene por objetivo acompañar y apoyar al docente principiante en su primer año de ejercicio profesional. La ley establece condiciones para que los/as docentes principiantes puedan ejercer este derecho dentro de su jornada laboral, eliminando el número máximo de 38 horas y estableciendo que solo estén con nombramiento o contrato. Si la jornada es superior a 38 horas, el proceso de inducción se desarrollará dentro de la jornada de trabajo y se considerará como actividad curricular no lectiva.

Los procesos de inducción administrados e implementados por el CPEIP contemplarán condiciones que garantizan el principio de transparencia.

Consecuencias de las malas evaluaciones
La nueva ley también establece claras consecuencias para aquellos docentes que no obtengan buenos resultados en las evaluaciones. Si un docente no alcanza resultados que permitan su progreso de tramo, será desvinculado y no podrá ser recontratado en el mismo establecimiento ni en otros bajo el mismo sostenedor. Esta medida tiene como finalidad asegurar un nivel mínimo de competencia y compromiso con la mejora continua en el cuerpo docente.

Acompañamiento y apoyo al docente
Uno de los aspectos destacados de la Ley 21.625 es su enfoque en el acompañamiento y apoyo continuo a los docentes. Los educadores en proceso de evaluación tendrán tiempo asignado específicamente para la preparación de sus instrumentos de evaluación, y los directores de las instituciones deben garantizar que no se les asignen responsabilidades adicionales que interfieran con este tiempo.

Además, la ley promueve la colaboración y el trabajo en equipo entre los docentes, estableciendo jornadas comunes dentro de la jornada laboral para la elaboración colectiva y cooperativa de los instrumentos de evaluación.

Otro elemento crucial es la implementación de un sistema de evaluación formativa, validado por la Agencia de Calidad de la Educación. Este sistema no reemplaza al Sistema de Reconocimiento y Promoción, pero busca fortalecer las competencias de los docentes mediante evaluaciones formativas tanto en funciones de aula como directivas y técnico-pedagógicas.

Es claro que la Ley 21.625 marca un hito en el sistema educativo chileno, buscando equilibrar la exigencia con el apoyo necesario para que los docentes puedan desarrollarse profesionalmente y ofrecer una educación de calidad. La clave del éxito de esta nueva legislación radica en su correcta implementación y en el compromiso de todos los actores educativos para adaptarse a estos cambios de manera positiva y constructiva. La meta es clara: una educación de calidad sustentada en el desarrollo profesional continuo y pertinente de nuestros docentes.

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